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Los inicios o, mejor dicho, los pilares sobre los que se construyen las cosas, deben ser robustos. En el caso de los seguidores de la tendencia 2.0 esos pilares son hechos y convicciones: hechos, que no dejan de ser los problemas de las personas en cualquiera de los ámbitos en los que nos movemos; y convicciones, que no son más que creer firmemente en que hay otro tipo de entorno en el que se puede trabajar, darse a conocer, intercambiar información, relacionarse (en definitiva, vivir) de una manera más efectiva, hablando de negocios, y más confortable, amable y rica, hablando del plano personal. Resumiendo: mejorar la calidad de vida.
Esos dos hechos, el de hablar de problemas de negocio y de soluciones basadas en las personas, ese lado humano de la tecnología para acercar a la gente entre sí y el enriquecimiento personal, es lo que me ha implicado e ilusionado tanto en este movimiento en el que me reconozco tan novato como convencido.
Sobre ese par de conceptos de los que hablaba anteriormente, en los hechos y en las convicciones, versaba la interesantísima conversación que mantuve con Luis Suárez y con Robert, aprovechando su estancia en Barcelona. Todo un lujo compartir unas primeras impresiones con un especialista de semejante talla. Y no puedo hacer menos que compartirlas con vosotros.
Creo que aproveché el tiempo que robé a mis compañeros de la manera más inteligente: conversando, hablando de trivialidades al principio, de temas típicos, de problemas normales y de la vida cotidiana. Lo más interesante es llegar a la conclusión de que, en cualquier circunstancia, en cualquier situación, la solución, la mejor opción, la eficiencia más incalculable la tendrán siempre las personas. No me limito al valor que aportamos dentro de una empresa, afirmación que me parece obvia y sobre la que hablaré en el futuro, sino en cualquier ámbito de nuestra vida.
Los hechos se sucedían en nuestra conversación: el ambiente y la filosofía empresarial y la repercusión que ello tiene en la productividad de los trabajadores, el ambiente que reflejan sus directivos, la flexibilidad en pro de la eficiencia y la productividad (la rigidez para todo lo contrario), los mensajes, la implicación, la transparencia de la empresa tanto hacia adentro como hacia el exterior… Un sinfín de temas que estoy seguro de haber tratado en demasiadas ocasiones y a diversos niveles.
Parece evidente que hay un problema y esta es la época del cambio, de reorientar los negocios hacia las personas y admitir que las empresas no tienen otro valor que el conocimiento y la personalidad (sí, personalidad) de sus trabajadores. Es hora de admitir que la información de la anticuada “Sociedad de la información” no está en los discos duros, está en las personas. Facilitar la conexión de la información y su localización es crucial. Hoy es perfectamente posible: existen cientos de buenas herramientas. Y creo que sobra decir que hay que cuidar muy bien toda esa información: hay que cuidar a las personas.
Las posibilidades son infinitas, inimaginables. El reto es apasionante. Y ahí es donde entra la convicción, la certeza de que hay hechos, que existen problemas, que hay un enfoque para encontrar un camino mucho más provechoso para todos, y empieza en el kilómetro 2.0.
Sirva este primer post como guía en el camino y abra muchísimos debates y comentarios que puedan enriquecernos a todos.
¡Y a todos, un abrazo!
No quisiera despedirme sin agradecer una vez más a Luis Suárez y Robert esa interesante conversación distendida alrededor de un par de cervezas.




Bravisimo Pere!!!
Por: Enderwig el enero 19, 2009
a las 10:03 pm