Normalmente resulta complicado, desde un punto de vista comercial, argumentar que la adquisición de herramientas 2.0 supone un aumento de la productividad y, en consecuencia, una mejora directa e indirecta en los resultados de la empresa. La relación objetivo/desempeño es fácilmente quantificable (a todos se nos mide por una serie de resultados más o menos objetivos como la facturación o la venta), aunque existen una serie de parámetros difícilmente mesurables, como son el conocimiento de las personas y el acceso que se tiene a éste y su uso posterior.
Desconozco si existen los mecanismos que permitan traducir estas conexiones a dinero efectivo para justificar una inversión. Lo que sí que es claramente cuantificable son los resultados fijándonos en parámetros como la navegación, uso (y buen uso) de una red social, así como la cantidad de información generada, tiempos de búsqueda y tiempos de respuesta.
No voy a pararme a evaluar, ni mucho menos, estos mecanismos. El objetivo de este post es más bien es exponer una reflexión de lo que debe ser un entorno productivo usando herramientas 2.0.
Personas
Mantengamos el punto de partida inicial: hablamos de personas y de grupos de personas (comunidades) que tienen que interactuar y compartir información de la manera más óptima.
Dicho esto, el punto fundamental sobre el que se tiene que centrar la reflexión es, como siempre, la persona y de qué manera se relaciona con los demás dentro de un entorno. Sirva esta reflexión, en cualquier caso (y ahí reside también la gracia), para un ámbito tanto empresarial como personal.
Flujo del conocimiento
Si analizamos el desempeño que realiza una persona desde un punto de vista 2.0, debemos basarnos en dos aspectos: las funciones a realizar y la manera en la que, desde un punto de vista social, fluye su conocimiento, busca y accede a él.
Estos tres puntos son clave en el Software Social, que ha conseguido no sólo implementar estos conceptos y hábitos, sino también extenderlos con herramientas hoy tan populares como las nubes de etiquetas, las categorías, los contenidos relacionados, el micro-blogging, etc.
Esta extensión es la que multiplica la potencia de la comunidad convencional, ya que el conocimiento tácito reside en algún sitio más que en la propia persona: en la Red Social.
¿No es eso productivo?
La Red Social
Cogiendo este aspecto como referencia, se debe proporcionar al usuario un entorno social en el que pueda moverse como si lo hiciera en persona. Dicho de otra manera: se debe tener acceso a cualquier persona o recurso que tendría dentro de la entidad. En 2.0, este acceso debe ser mucho más abierto (si no totalmente) si hablamos de personas e igualmente restringido si hablamos de información más o menos confidencial. Se eliminan las distancias en el organigrama.
Esto, junto con los medios de búsqueda adicionales que proporcionan los nuevos recursos 2.0, supone una guía tan sencilla como amplia para el usuario que le permite moverse, buscar, preguntar y encontrar no sólo información, sino también especialistas y referentes que le ayuden en su trabajo diario. Eso es valioso. Valiosísimo.
- Se almacena, indexa y deslocaliza el conocimiento tácito
- Se proporcionan las conexiones necesarias para que este conocimineto sea accesible por toda la comunidad
- Deslocaliza físicamente el conocimiento, pudiendo contextualizarlo o securizarlo en función del ámbito (personal o empresarial)
Deslocalización de la comunidad
La deslocalización de las comunidades junto con la aparición de las redes sociales han dado lugar a un cambio en las estructuras de las empresas, potenciando el teletrabajo, el desempeño y el cumplimiento de objetivos, y no la presencialidad. Son ya muchas empresas, de diferentes ámbitos y medidas, las que potencian este modelo de trabajo ahorrando cantidades ingentes en infraestructura, material y alquiler o compra de locales, muchas veces infrautilizados.
Este ahorro es perfectamente mesurable. Es sorprendente lo que se puede ahorrar en infraestructura. Y también es sorprendente lo que se puede aumentar la productividad de un trabajador que ahorra entre un 5 y un 10% de su tiempo vital (no laboral) desplazándose a la oficina. Este empleado organizará mejor su tiempo, estará más descansado y podrá dedicar parte del tiempo ahorrado en alguna cosa que le haga feliz, lo cual repercute directamente en su productividad. Está comprobado que mediante este modelo de trabajo se produce más y mejor.
Es evidente que muchas tareas requieren acciones presenciales. Ni mucho menos todas.
Este es un concepto tan cierto como delicado. La deslocalización, por otra parte, requiere de una madurez y confianza entre trabajador y empresa que no siempre se da o no siempre es posible.
Comunidad y acceso a aplicaciones de negocio
Desde el punto de vista del desempeño, el software social debe proporcionar una capa de acceso segura a las aplicaciones de negocio. Dicho de otra manera, el entorno social debe guiar al usuario hacia aquellas aplicaciones a las que tiene acceso. De esta forma, un trabajador puede desempeñar sus funciones dentro de la empresa dentro de un entorno social, de una comunidad, de un centro que no tiene por qué ser físico.
Colaboración 2.0
No muy lejos de todos estos conceptos está la colaboración y el trabajo en grupo, un concepto a veces mal entendido, relacionado pero no solapado con la red social. La colaboración establece grupos de trabajo virtuales donde se contextualiza la información (documental o no) y está mucho más orientada al proyecto, área de negocio o cualquier contexto de la empresa. El software social es una herramienta que, aún conectada con las herramientas colaborativas, potencia las relaciones entre personas para acceder (ahora sí) a información contenida en herramientas de colaboración o a aplicaciones de negocio. El software social potencia la capacidad personal para buscar y ser buscado. Las herramientas colaborativas, la agrupación de información en contexto.
Las dos, eso sí, empujan en la misma dirección en favor de la productividad: búsqueda, acceso, localización… Compartir.
¿Qué hacer con el software 2.0 para ser más productivos?
Ser 2.0
La filosofía empresarial debe estar apuntando directamente hacia este concepto. Una empresa que no asume la importancia de las relaciones sociales no va a aumentar su productividad con el uso de herramientas. Debe creer y reorientarse a muchos niveles.
Analizar
Se deben analizar las necesidades de la empresa, la tipología de usuario y seleccionar aquellos puntos clave que puedan ser susceptibles de ser implementados dentro de una red social.
Establecer objetivos
Es muy importante establecer objetivos concretos para luego poder medirlos y sacar conclusiones. Cuando menos, dar una función clara al Software Social y concentrar una serie de recursos en potenciarla en pro de ese objetivo.
Implantar 2.0
Por una parte está el uso de las herramientas que, en muchos casos, no es adecuado. Por otra parte, la adquisición de lo que sea necesario. No se trata de una adquisición de nuevas herramientas, sino de un buen uso. Este buen uso pasa por:
- La buena ubicación de las herramientas de cara al usuario o, dicho de otro modo, la adecuada explicación de para qué sirven, en qué contexto y su customización para el cumplimiento de objetivos
- La adquisición de las herramientas para establecer las conexiones deseadas
- La selección del conjunto de herramientas según el perfil de usuario del que estemos hablando.
Evaluar
Por último, evaluar resultados, lo cual será el argumento fundamental para seguir una estrategia productiva y orientada a las personas.